Apluma abrió sus puertas en 2018 con una propuesta que elevaba el tradicional pollo a l’ast a una experiencia gourmet, de la mano del chef Eugeni de Diego. En 2024, tras un cambio de propiedad, los nuevos responsables del proyecto contactaron con el estudio para renovar por completo la identidad del local, tanto en el ámbito del interiorismo como en el de la imagen gráfica.
El objetivo era crear un espacio contemporáneo que mantuviera la esencia de las pollerías de toda la vida: un lugar moderno, pero con guiños a la tradición, en consonancia con una oferta basada en un producto clásico de gran calidad. Al frente de la propuesta gastronómica se encuentra el chef Víctor Ródenas, del restaurante Maleducat de Barcelona.
El diseño interior del restaurante Apluma, en la calle Europa, parte de la forma del local: un espacio rectangular con la fachada estrecha. Esta característica nos llevó a dividirlo en dos zonas claras: el comedor por un lado y la cocina abierta por el otro, convirtiendo la cocina en el corazón del espacio.
Los materiales reflejan la propuesta gastronómica: una cocina tradicional, de toda la vida, pero con calidad y un toque actual. Por eso elegimos elementos que recuerdan a las “rotisseries” clásicas, como las baldosas blancas, el suelo hidráulico, el mármol blanco y la madera, que combinados con tonos terrosos le aportan calidez.
Uno de los principales objetivos era optimizar la zona de trabajo de los cocineros y camareros sin entorpecer el tránsito de gente. La guillotina en la fachada permite atender a los riders desde el exterior, dejando el interior más despejado y cómodo para los comensales.
Desde la calle se ve el protagonismo de la cocina y, sobre todo, de los pollos. Unos mostradores de puertas de madera recuperadas dividen los dos espacios, aportando calidez y un punto auténtico, además de servir como pase para los camareros. Al fondo, una pared de baldosas blancas incorpora un mosaico con el nombre APLUMA, integrando la gráfica de una manera más singular.
El uso de espejos en algunos elementos, como la campana extractora, ayuda a ampliar visualmente el espacio y a reducir la sensación de estrechez, aportando más luz y amplitud al local.
En cuanto a la gráfica, el encargo consistía en actualizar el logotipo, identidad visual y packaging. La imagen anterior había quedado desactualizada y ya no transmitía el nuevo posicionamiento de Apluma. Por petición de la propiedad, la propuesta mantuvo el color corporativo y la tipografía originales, pero redefinió el logotipo con un lenguaje más sobrio y contemporáneo, alineado con la nueva identidad de la marca.